Proyecto ganador del FEFCA 2025 del Ministerio de Educación y Cultura de la Uruguay
Imagina que tu país cae en una amnesia colectiva: lo único que queda son un diario personal, pequeños archivos familiares y los apuntes de una investigación inconclusa sobre maltrato animal. ¿Qué historia escribirías, que país inventarías, a partir de estos fragmentos inconexos donde, sin embargo, una y otra vez se repite la cara de una mujer, que quizás sos vos misma?

Emilia comparte su álbum de fotos familiares y pone este archivo personal a dialogar con material de investigación en torno a las "granjas de sangre" del Uruguay. A partir de estos elementos, reconstruye la historia de su país, desmontando el mito de la "Suiza de América" y desocultando toda una trama de crueldad sistemática que, bajo la imagen de "paisito manso", explota cuerpos de mujeres, tierra y animales por igual.
Propuesta conceptual /
En un mundo atravesado por crecientes discursos de odio, regímenes antropo-extractivistas y el reflote de las masculinidades hegemónicas, la obra recupera una memoria personal de una mujer en diálogo con animales gestantes violentadas para desde allí construir una memoria colectiva interespecie: un ejercicio de reescritura para una historia común y reparadora donde "lo personal es político", "el yo es colectivo" y "el cuerpo es territorio".

A partir de un archivo personal y documentos de violencias sobre cuerpos gestantes de animales, la dramaturgia rescata la infancia como territorio político, la colaboración interespecie como política reparadora, la memoria como práctica colectiva y a cada persona como archivo sensible desde el cual fundar futuros posibles, sostenidos en la lógica del cuidado y el afecto.
Una misma trama extractivista. Una misma “zona de sacrificio”. Ambos cuerpos, entendidos como un mismo territorio. Revisitados desde el ecofeminismo con el fin de desocultar las prácticas de violencia y explotación a las que son sometidos. Para, a partir de ese desocultamiento, tramar una nueva reconstrucción interespecie: una historia de reparación y de liberación poética.
Propuesta artística /
1. Dispositivo escénico: archivo vivo y juego arqueológico
La obra cruza práctica arqueológica, historia, teatro documental y fabulación especulativa en escena. Trabaja con materiales de archivo reales: fotografías, diarios, cartas, objetos personales, registros sonoros y documentos audiovisuales, expuestos y manipulados en escena. La actriz construye una dramaturgia en tiempo real, activando estos fragmentos junto a las espectadoras.


2. Participación del público: investigador y dramaturgo en tiempo real
El público participa activamente: no solo observa, sino que se sumerge en el mismo juego de indagación y fabulación colectiva. A partir de los materiales desplegados, especula, genera hipótesis, imagina quiénes pudieron haber sido esas niñas. Así se construye, de forma colectiva, la narración singular de cada función. Cada función es irrepetible: una historia nueva emerge del cruce entre los restos del pasado y la imaginación del presente.
3. Más que una obra de teatro: ejercicio de memoria y fabulación colectiva
La obra no es simplemente una obra de teatro, sino un ejercicio de memoria y de fabulación colectiva. Desde una teatralidad expandida, minimalista y fragmentaria, ensaya un gesto radical y espontáneo: reconstruir —o imaginar— un país olvidado a partir de la memoria de una niña y animales gestantes violentadas, en una dinámica de creación colectiva que entrelaza múltiples imaginarios interespecie


4. Biografía expandida: lo personal como archivo común
Una mujer que está allí, en las fotos y en escena, prestándose al juego de reconstruir su propia vida como si fuera la de otra. Ofreciendo su biografía no como materia autorreferencial, sino como materia común: un punto de partida desde el que imaginar otras existencias, otros relatos, otros futuros. Y desde el que desocultar la trama extractivista de su país, de la que su propio cuerpo es materia y testimonio.
Dispositivo escénico /
1. Instalación viva: taller y archivo expandido.
La obra se desarrolla en un gran espacio-taller compartido, organizado alrededor de una mesa central amplia donde se disponen todos los materiales de archivo: fotografías, diarios, cartas, mapas, objetos, dispositivos de reproducción sonora, pantallas de proyección y superficies de trabajo. Este espacio funciona como núcleo vivo de investigación, activado por quienes lo habitan.


2. Dispositivo escénico abierto y en evolución
La escena no es un espacio fijo, sino un territorio en transformación que se construye en tiempo real junto a la dramaturgia. El público no solo observa: habita, recorre, investiga y co-crea. Al inicio, las espectadoras rodean la mesa, pero a medida que avanza la función, los materiales se expanden por el espacio, activando nuevas zonas y sentidos.
3. Laboratorio colectivo y escenografía participativa
Cada función transforma el espacio en un laboratorio en plena actividad, una investigación en curso donde los fragmentos documentales se reordenan en nuevas constelaciones de sentido. La escenografía no ilustra, sino que se genera a la par del relato y en diálogo directo con las personas que lo hacen posible.

Equipo de trabajo /
En escena Emilia Díaz
Música en escena Berta Pereyra
Dramaturgia Emilia Díaz
Ignacio Tamagno
Dirección Ignacio Tamagno
